Alberto se acerco a la ventana, el cristal estaba helado,frente a el, la ciudad se divisaba bulliciosa estaba engalanada con infinidad de luces navideñas y estrellas de colores que parpadeaban, suspiró, como queriendo retener en su memoria la imagen de un tiempo lleno de soledad y a la vez esperanza. La
ausencia había sido más prolongada de lo que pensó, ahora los proyectos habían quedado sepultados...
Agarró la maleta, miro a su alrededor para ver por última vez la casa que durante años fue su solitario hogar...Lentamente cerro tras de sí la puerta. Atrás dejaba sueños, ilusiones y algunos deseos no cumplidos.
Después de varios años en el extranjero sentía la necesidad de estar en el lugar en el que nació, al que sentía pertenecer y sumergirse en el bienestar de lo familiar. El trabajo y la distancia habían sido el obstáculo que le había impedido encontrarse con ellos, esa sensación del regreso a casa le llenaba de una honda emoción.
Después de varios años en el extranjero sentía la necesidad de estar en el lugar en el que nació, al que sentía pertenecer y sumergirse en el bienestar de lo familiar. El trabajo y la distancia habían sido el obstáculo que le había impedido encontrarse con ellos, esa sensación del regreso a casa le llenaba de una honda emoción.
Años atrás tuvo una oferta de trabajo que decidió
aceptar, estaba muy lejos pero las circunstancias....Quizás ahora era el momento de regresar. Se dio cuenta
que ya no quería estar tan lejos de los suyos. Una madeja de recuerdos surgía en
ese mar de mareas que se alejan y siguen
su ritmo dejando al descubierto el miedo a la soledad e inseguridades que asomaban
dejando el alma rota. El reloj del tiempo va marcando la vida y tiene que recomponer
su maquinaria para volver a vivir en plenitud.
Al salir a la calle un ambiente festivo lo envolvió,
los mercadillos navideños eran los protagonistas que iban poniendo ese ambiente cálido tan característico de esas fechas, bolas de colores, abetos, espumillón, estrellas, todo lo que se requiere para adornar la casa...Pero todo ese bullicio no le apartaba del pensamiento el estar junto a los
suyos rodeado de sus familiares y amigos.
Muy lejos de allí, en una pequeña ciudad sentada frente a la ventana con la mirada
fija en la lejanía una mujer contempla los copos de nieve que en suave danza descienden para dejar su nívea belleza, su lucidez era intermitente, de vez en cuando musitaba el nombre de Alberto, todos esperaban su regreso.
Cuando llego al pueblo ligeros mechones de nieve lentamente se posaban sobre las calles pintando una hermosa postal
navideña, de las chimeneas columnas de humo ascendían hacia las nubes el ambiente se envolvía en un agradable aroma a pino. Todo había cambiado, los ojos que lo contemplaron años atrás
lo recordaban con la alegría despreocupada de su juventud, pero la sensación era la misma.
En la casa, la nieve había cubierto el
pequeño jardín, el abeto lucia con un blanco manto y luces de colores,
dentro de la casa se respiraba un ambiente cálido.
Al ir acercándose los recuerdos se agolpaban el corazón le latía cada vez más fuerte. Tras las ventanas se veía luz y al
aproximarse un intenso aroma a dulces le transporto a su niñez. Pulsó el timbre de la puerta y al abrirse una paz un torrente de sentimientos
se fundieron junto a los que allí se encontraban, su madre al verlo pareció recobrar la lucidez al poder abrazar a su hijo.
El sentimiento aflora con intensidad al encontrarse con los suyos, llenando de ternura tan esperado encuentro.
No existe la Navidad ideal, solo la Navidad que usted decida crear como reflejo de sus valores, deseos, queridos y tradiciones. (Bill McKibben)
Sneyder C.
Pintura: Gustavo Caillebotte - Willis Refield-Anna Charina
|




%2B3.jpg%2BANDRE%2BDEYMONAZ.jpg)

















