En el horizonte las luces estallaban
inundaban de color la campiña
el fresco olor a salvia y romero
se esparcía con premura
con la suave brisa,
el alma queda suspendida y se recrea…
El bosque murmuraba
creando una incesante melodía
mientras el arroyo su canto armonizaba
llenando el entorno de poesía.
El sol caprichoso en el cielo
radiante la mañana despertaba
su halo caprichoso envolvía
la inmensa soledad de la campiña,
un pájaro trinaba alegremente
al fulgido corazón de la alborada.
Pintura:Camille Pissarro









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